En el centro del salon del hostal hay una planta que se llama Sofia. Es verde, de interiores, se la re banca. Esta vieja, descuidada, deshidratada. Pero ahi esta ella, firme, cumpliendo su rol decorativo. Yo odiaba a Sofia. Quise deshacerme de ella varias veces, sin exito. Invente muchas excusas, de nuevo, sin exito. Y hace dos semanas que la tengo ahi, al lado mio, todos los dias, a cualquier hora, en el medio del salon del hostal. Ahi parada esta Sofia.
Ayer, me dio pena verla tan sola y desnutrida. Entonces la traje a la cocina, la bañe, limpie su maceta, sus hojas, su cabo, le saque las hojas muertas que siempre se acurrucan en la base de las plantas como queriendo reiniciar el ciclo de la vida en sus raices. Cuidadosamente rehidrate cada bollito de barro, le saque el polvo, limpie sus ramas con cariño. Y luego, se merecia doble dosis de fertilizante como premio por haberse mantenido en pie durante tanto tiempo sin haber recibido la mas minima atencion. Me sente a su lado mientras fumaba un pucho y la observe, tranquila, callada, quieta, como esperando... pero que???
Me pregunte que se siente, si es que algo se siente, ser nada mas que un objeto de decoracion que se utiliza a menudo solo porque queda muy bien, es economico y requiere minimo mantenimiento. Me parecio muy injusto ser planta en un mundo de humanos, que usamos, abusamos y tiramos a nuestro antojo todos y cada uno de los recursos de nuestro planeta, innegable acto de mero egoismo. Me dio bronca. Me senti mal. Y me dio mas bronca, asi que me fume otro pucho.
Y me quede en silencio, pensando en como Sofia no se quejaba de su suerte. En cualquier caso la habria tildado de mediocre... pero Sofia no puede aspirar a nada mas, no puede HACER nada para conseguir un mejor futuro. Solo puede desear tener un mejor cuidador y esperar que algun dia ese deseo sea escuchado por el hada de las plantas o el dios de la naturaleza o alguien que se digne a cumplir su unico pedido.
Y de repente, mientras ponia un poco mas de agua en sus secas y descuidadas raices, me acorde de las muchas veces que vi a my abuela en esa misma situacion. Cuidando las raices de las plantas que la familia descuidaba.
Con paciencia y satisfaccion, mi abuela Porota curaba las heridas de las plantas, les ofrecia consuelo, les hablaba, les cantaba... las acariciaba. Pero lo mas importante que vi hacer a mi abuela con las plantas, lo mas... lo mas comun, lo que mas seguido hacia mi abuela cuando arreglaba las plantas era SONREIR. Mi abuela siempre arreglaba todas las plantas con una enorme sonrisa en la cara. Y al terminar, se alejaba unos pasos como quien quiere contemplar una obra maestra en su totalidad, y las miraba satisfecha... como quien culmina una obra maestra en su totalidad.
Entonces, entendi que las plantas no esperan un amo o un cuidador mejor, mas bien esperan encontrar a alguien a quien cuidar, a quien escuchar, a quien acompañar, a quien entretener, a quien hacer feliz. Algunas plantas estan aca con el proposito de completarnos. Y mientras pensaba todo esto, me di cuenta de que hacia un rato largo que estaba hablando sola... bueno no estaba hablando tan sola.
Es que necesitaba alguien con quien hablar.
Gracias por escucharme, Sofia. Ahora me caes mucho mejor.
Atte,
Tu nueva cuidadora.
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